Hay una frase que escucho todo el tiempo: "Yo no hago backup porque nunca me pasó nada". Y es cierto, hasta que pasa.

Un día prendés la computadora y el disco no responde, me paso y es terrible la sensación. O entrás a tu sitio web y encontrás una pantalla en blanco. O un archivo se pisa por error y el trabajo de semanas desaparece. Nadie avisa antes. Por eso el momento de pensar en las copias de seguridad es ahora, mientras todo funciona.

Qué es un backup (y qué no es)

Un backup es una copia de tu información guardada en otro lugar, para poder recuperarla si el original se pierde o se daña.

Esa última parte es la mas importante: en otro lugar. Una carpeta duplicada dentro de la misma computadora no es un backup. Si falla el disco, se pierden las dos copias.

Por qué "todo funciona" no es una garantía

Que hoy todo ande bien no dice nada sobre mañana. Las causas más comunes de pérdida de información son:

  • Fallas del disco o del equipo. Los discos tienen una vida útil limitada y pueden fallar sin avisar.
  • Errores humanos. Borrar una carpeta equivocada, sobrescribir un archivo o formatear el dispositivo que no era.
  • Virus y ataques. Hay programas que bloquean tus archivos y piden dinero para devolvértelos.
  • Robo o pérdida. Una notebook olvidada en un taxi se lleva también todo lo que tenía adentro.
  • Problemas en el servidor o el hosting. Una actualización que sale mal puede dejar un sitio web inutilizable.
  • Incendios, inundaciones o golpes de tensión. Menos frecuentes, pero no imposibles.

Fijate que ninguna de estas situaciones depende de que hayas hecho algo mal. Pueden pasarle a cualquiera.

Una sola copia no alcanza

Acá viene lo que más cambia las cosas: no alcanza con tener un backup. Conviene tener varios, guardados en lugares distintos.

Pensalo así. Si guardás todas tus copias en un solo sitio, ese sitio se convierte en un punto débil. Si se rompe, se pierde o falla, te quedás sin respaldo justo cuando más lo necesitás. En cambio, si repartís las copias, un problema aislado no alcanza para dejarte sin nada.

Una forma simple de ordenarlo es combinar tres tipos de lugares.

En la nube

Servicios como Google Drive, Dropbox u OneDrive guardan tus archivos en servidores externos a los que accedés por internet.

Ventajas: podés recuperar tu información desde cualquier lugar y no dependés de tu equipo. Si te roban la computadora, tus archivos siguen disponibles.

A tener en cuenta: dependés de tu conexión a internet y de las condiciones del servicio que elijas. Además, si borrás algo por error, la mayoría de estos servicios sincroniza el borrado, así que revisá si tienen papelera o historial de versiones.

En servidores

Para un sitio web, una base de datos o un sistema, la copia puede guardarse en un servidor distinto al que usás normalmente. Muchos servicios de hosting ofrecen backups automáticos, y también podés guardar una copia en otro servidor de forma independiente.

Ventaja: es una opción pensada para información que cambia seguido y que conviene respaldar de manera automática.

A tener en cuenta: no des por hecho que tu hosting hace copias. Preguntá cada cuánto las hace, cuántas conserva y cómo se restauran. Y si el backup está en el mismo servidor que el sitio, un problema en ese servidor afecta a ambos.

En discos físicos

Un disco externo o un pendrive te permite tener una copia en tus manos, sin depender de internet ni de terceros.

Ventajas: es rápido de usar, no tiene cuotas mensuales y está bajo tu control.

A tener en cuenta: los discos también se rompen, se pierden y se desgastan con el tiempo. 

Cómo combinarlos

No hay una única fórmula correcta, pero sí una idea que funciona muy bien y es fácil de recordar:

  • Tené al menos tres copias de lo que es importante: el original y dos backups.
  • Guardalas en al menos dos tipos de soporte distintos, por ejemplo un disco físico y la nube.
  • Mantené una copia fuera de tu lugar habitual, ya sea en la nube, en un servidor o en otro domicilio.

Con este esquema, aunque falle el equipo, se pierda el disco o tengas un problema en el servidor, siempre queda otra copia disponible.

Hacer el backup no es suficiente: probalo

Hay un error muy común: hacer copias durante meses y nunca comprobar si se pueden recuperar. Descubrir que un backup está dañado o incompleto el día que lo necesitás es una muy mala sorpresa.

De vez en cuando, abrí algunos archivos de tu copia o intentá restaurar una carpeta de prueba. Es un chequeo de pocos minutos que te asegura que el respaldo realmente sirve.

Hacelo fácil, o no lo vas a hacer

El mejor backup es el que se hace solo. Si dependés de acordarte, tarde o temprano se te pasa.

Siempre que puedas, automatizá las copias: la mayoría de los servicios en la nube, los hostings y los sistemas operativos permiten programarlas. Y para lo que tengas que hacer a mano, por ejemplo copiar a un disco externo, ponete un recordatorio fijo en el calendario.

Empezá por lo que no podrías volver a hacer

No hace falta resolver todo hoy. Empezá por lo más valioso: los trabajos en curso, las fotos y videos de la familia, los documentos importantes, tu sitio web.

Una buena pregunta para decidir qué respaldar primero es: ¿qué sería imposible o muy costoso de rehacer? Eso va primero.

El backup no se nota mientras todo funciona. Se nota el día que algo falla, y ese día es la diferencia entre perder unas horas y perder años de trabajo.

Si necesitas ayuda para armar un esquema de copias para tu sitio web o tu negocio, podés escribirme y te aconsejo